Ver “I Encuentro Virtual de Comunidad de Escritores” en YouTube

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El próximo día 23 DE MAYO, DOMINGO, DE 11,30 A 12,30 HORAS, participaré en un evento junto a otras y otros escritores. Será en el I Encuentro Virtual de Comunidad de Escritores, cuya retransmisión podrá seguirse a través del muro de Facebook del grupo Comunidad de Escritores. Motivo por el que se publicó en el mismo este vídeo, en el que muestro mi trayectoria literaria.

Página de autora 🖋️➡️ https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

Asimismo, os dejo aquí la entrevista que me realizó Covadonga Jiménez, lectora y colaboradora en este grupo literario.

Transcribo la entrevista publicada en Magazzine de escritores (página de Facebook dentro del grupo Comunidad de Escritores) ⏬

I ENCUENTRO VIRTUAL DE ESCRITORES MAYO DE 2021
GRUPO COMUNIDAD DE ESCRITORES
ORGANIZADORES: LOURDES TELLO Y JAVIER TORRAS DE UGARTE

ENTREVISTA A LA AUTORA: RAQUEL VICTORIA (ZARAGOZA 1978)

BIOGRAFÍA:
Comenzó su andadura literaria a través de los relatos que su abuela le contaba, lo que le inspiró la creación y posterior publicación de su novela “Las raíces de la Encina” (Certeza, 2013). En esta primera obra, la autora da voz y dota de sensibilidad a las mujeres que le precedieron, las mujeres de su familia; haciendo hincapié en la lucha y superación que las llevará a afrontar tanto las dificultades de un siglo XX español esculpido por los sinsabores del hambre, como la vía opresiva de una sociedad patriarcal que las conducía al silencio. Le siguió su novela “La posada del pozo” (2018), protagonizada por mujeres arrojadas y adelantadas que lucharon por sus derechos; ambientada en la Guerra Civil y el entorno rural. Desde entonces, la escritora aragonesa ha intervenido como ponente en diversos actos culturales y literarios, en alguno de los cuales ha tratado temas de concienciación sobre la desigualdad de género, comprometida con el empoderamiento y visibilidad real de las mujeres; asimismo, escribe artículos especializados en temática femenina e histórica, reseñas literarias y género lírico, facetas que desarrolla y publica con asiduidad en redes sociales y medios virtuales. Dejó atrás su labor como Técnico Sanitario Especialista en Laboratorio, para dedicarse a lo que más le apasiona: crear sus obras enfocadas hacia la perspectiva de género.

1-¿Qué opinas de que la novela romántica, de mujeres que se enamoran a simple vista de hombres guapísimos y que sólo piensan en que les presten atención y terminan siendo felicísimos?

Mi género específico es el histórico, por lo tanto, tampoco puedo indagar en los pormenores de un género ajeno al que yo me dedico. Aun así, contestaré lo mejor que pueda a tu pregunta. Como autora de novela histórica, para mí es primordial retratar la sociedad y los acontecimientos que rodean a esta de una forma absolutamente realista, o, por lo menos, lo más cercano a la realidad que palpamos y sentimos y a la que sucedió en otro tiempo. Partiendo de esta base, pienso que hay novelas románticas (por supuesto, no todas) que dejan entrever ese perfil que tú bien has nombrado. Porque, sin lugar a dudas, la vida real no se nos presenta en ese mapa totalmente falso; un mapa erróneo que reproduce los roles de género en las adolescentes y tiende a que acaben idolatrando a los chicos en todo, dando así pie a los estereotipos y, por ende, a que surjan los micromachismos. Creo que ese arquetipo que se vislumbra en algunas de las novelas románticas, nos hace un flaco favor socialmente y en nuestra incansable lucha para lograr un mundo igualitario.

2-¿Has recibido críticas por tratar el tema de la igualdad de género en tus obras?

He de hacer aquí un inciso: en mi primera obra, “Las raíces de la encina”, las mujeres que la protagonizan son, en general, más conformistas y tradicionales, puesto que el tiempo que atraviesan no les dejaba un solo resquicio para la reivindicación; todo lo contrario, en la posguerra, para la mayoría de las mujeres su supervivencia estaba ligada a la sumisión. En cambio, todas las protagonistas de mi segunda obra, “La posada del pozo”, luchan por la igualdad y por mundo más justo, y lo hacen abiertamente, siendo el contrapunto de mi novela anterior. La verdad es que no he recibido críticas por tratar este tema concreto, sí que puedo afirmar que el hecho de que estén ambas (y la que estoy escribiendo también) protagonizadas por mujeres ha suscitado, quizá, mayor expectación o curiosidad. Pero no como algo negativo,sino como una parte de nuestra historia que no se ha contado; la esculpida desde la voz femenina. Mayormente, ha sido el efecto contrario, y estoy muy agradecida por ello, porque parece que lectoras y lectores quieren descubrir un tiempo descrito desde la propia visión de las mujeres.

3- ¿Crees que el romper el rol asignado de mujer cuya meta es casarse que costó tantos años conseguir, se ve reflejado en el tipo de romántica de los autores independientes?

No puedo generalizar sobre este tema, como he dicho antes, siempre que aparezcan los prejuicios y los estereotipos de género en torno a ese ideal que lleva a las adolescentes a perder su propia identidad, estaríamos hablando de una novela que ensalza el patriarcado y la invisibilidad y, por descontado, alienta la resignación y sometimiento de estas chicas. En mi caso, visibilizo y doy voz a las mujeres, precisamente a aquellas que tanto bregaron para que hoy tengamos ciertas libertades; no obstante, detrás de mis mujeres ficticias hay también influyentes personajes masculinos que las apoyan, pero son ellas las que llevan el timón en todos y cada uno de los aspectos de su vida. Por supuesto, en mis novelas también confluyen apasionadas historias de amor, aunque jalonan un amor libre, independiente y respetuoso entre los dos; modelo que es el que creo que se debe trasladar a las mentalidades actuales; un espejo inclusivo y con perspectiva de género en el que puedan fijarse, así como un referente de personajes femeninos que, al igual que las mujeres de aquel entonces, tengan firmeza y determinación y elijan libremente, sin ataduras de ningún tipo. Solo así podremos deconstruir y cimentar después una sociedad con valores igualitarios, equitativa, paritaria y tolerante, en todos los sentidos.

4- Hay una nueva generación de autoras que han dado un vuelco a los personajes femeninos haciéndolos más fuertes, con carácter y muy independientes. ¿Crees en la influencia de la literatura para dar visibilidad a los problemas que aún sufren muchas mujeres en la sociedad actual?

Reitero mi respuesta anterior: no me cabe duda de que la literatura es uno de los pilares principales para poder hacer frente a las desigualdades imperantes. No es ya solo que causen influencia entre lectoras y lectores, sino que es imprescindible, necesario, para traer a la luz los hitos y proezas de mujeres, y darles la visibilidad que merecen para volver a reescribir una historia que únicamente nos han contado los escritores masculinos. Hay que descubrir y explorar el mundo de aquellas mujeres a través de la literatura. La recreación es un túnel fabuloso para conocerlas y mirarse a través de ellas, de su mente, de su corazón y de su ímpetu y aplomo. Por supuesto, es un gran filón para poder ayudar y dar las claves para entender toda la problemática actual que nos rodea, donde se pueden reflejar muchas situaciones de mujeres que viven bajo el yugo masculino impuesto; la literatura abre la puerta a otras realidades y a otras vidas, distintas y diversas.

5- ¿Consideras que las novelas que dan un tinte romántico a la violación y la humillación hacen mucho daño en lectores jóvenes, y que les pueden llevar a considerar como normales ese tipo de relación vejatoria?

Por supuesto que lo considero así. Si, al escribir, vas a introducir una escena tan dramática y traumática como una violación o cualquier otro tipo de cruento delito hacia un personaje femenino, tienes que meterte en su propia piel y sentirte lo más en su lugar posible para describir la escena, por durísima que sea, con el mayor realismo y todo el dramatismo y sufrimiento que pueda contener. Mis novelas engloban muchos contextos en los que la atmósfera dramática es latente y, pese a su crudeza, yo imagino y describo esos momentos con todo el duro sentimiento que albergan incluido en cada párrafo. Realmente, me parece absolutamente inconcebible el que una escritora o escritor llegue a endulzar situaciones de este trágico calibre e, incluso, que las envuelvan con una conducta de aparente normalización; no deberían permitirlo y, menos aún, publicarlas. Desde luego, el daño que puedan producir estas narraciones que comentas es fatal e irreparable. Hay que contar una historia aparejada a la realidad, sin ningún tapujo.

6- ¿Crees que el lector en general entiende el mensaje que intentas transmitir en tus obras?

Por lo que me transmiten en las opiniones y reseñas que han realizado sobre mis obras, he de pensar, claramente, que así es.

7- ¿En tus obras sueles reflejar personajes o situaciones que has vivido o conocido, o personas de tu entorno?

La fuente inspiradora de mi primera novela, “Las raíces de la encina”, fue mi abuela materna, y tiré de ese hilo hasta poder conocer mejor a las generaciones de las mujeres anteriores de esa rama de mi familia (pasando por mi bisabuela y hasta llegué a mis tatarabuelas); luego lo plasmé en mi novela, pero rellenando, con la contrastada documentación histórica, muchas lagunas que mi abuela tenía de ellas. Mi segunda novela, “La posada del pozo”, también comenzó con una historia familiar sobre mis bisabuelos (en este caso, por vía paterna) que, sin embargo, solamente me dictaba un pequeñísimo retazo de la vida de ambos. Con todo, y aunque mis personajes principales fueron pura invención (por la escasez de datos sobre mis bisabuelos), creo que mis bisabuelos pudieron tener, tras la investigación histórica de la sociedad de su momento, una vida bastante similar a la que llevan mis protagonistas. Respondiéndote: no es un reflejo exacto, pero mis antepasados, de alguna manera, están presentes cada vez que cojo mi pluma, y me satisface sobremanera poder alzar su memoria, que vive en mí.

8-¿A qué fuentes acudes para documentarte sobre los temas que incorporas a tus obras?

Los libros de historia o ensayo político, social, etc. En alguna ocasión, si tras estas lecturas, sigue quedándome alguna duda por resolver, busco en fuentes universitarias virtuales (tesis, revistas universitarias, etc.). Aunque normalmente suelo encontrar los datos en los libros que estudio. Primero me documento sobre la situación política, económica y social que atravesaba el país en aquella época; luego, indago en la ubicación geográfica que les voy a dar, así como en su entorno natural; después, busco libros históricos de mujeres de aquel periodo y los aspectos concernientes a su vida cotidiana; por último, me documento también sobre detalles como la indumentaria, el mobiliario… que usaban entonces, para poder ambientar cada escenario de la novela. He de decir que seguir la pista de las mujeres es más complejo; la documentación en este terreno es más difícil de encontrar y, casi siempre, la historiografía de género está escrita por mujeres. Aun así, rebusco lo que haga falta, y siempre consigo encontrar libros como referente para poder perfilar a mis mujeres. Por otro lado, el tiempo que he dedicado a la documentación es distinto en cada novela, pero diría que tengo una media que casi roza alrededor de los dos años —aunque, como digo, es un dato un tanto impreciso que varía según la novela en la que esté trabajando—, solamente documentándome.

9- ¿No crees que en el mundo independiente hay muy pocos escritores que realmente profundicen en la situación de igualdad de oportunidades y de discriminación de la mujer en sus novelas cuando intentan hacer crítica social?

Sí lo creo. La perspectiva de género en las novelas es exigua, a mí me parece que hay que concienciar, sensibilizar en la literatura para conseguir que la extinción de las discriminaciones de género sean un hecho, y lograr así esa igualdad palpable y real en todos los aspectos de la vida, ya que hay todavía muchos en los continúan constriñéndonos. Hay que visibilizar y dar referentes a nuestras jóvenes para que se empoderen, y esto es algo básico para que erradiquemos los roles de género en el conjunto de la sociedad. Hay que rescatar del olvido y el silencio a mujeres relevantes; su ejemplo nos muestra que los techos de cristal se pueden y se deben romper. La educación es el cimiento; la literatura es el remo al que muchas lectoras pueden asirse para autoafirmarse a través de las mujeres protagonistas. Estoy satisfecha de haber podido dar ese rayo de luz a las mujeres republicanas en la guerra civil española; este contexto histórico se ha contado muchas veces, pero no desde la perspectiva de género, profundizando en la labor de aquellas mujeres solas en la retaguardia y en el mundo rural. Y esta visión que te comento sobre la literatura de género que yo plasmo en todas mis obras, no alude solo a las y los autores independientes, sino que no se observa en el resto de novelas en general, sean o no independientes.

10- ¿Qué género literario no escribirías nunca?

Cuando las ideas bullen dentro de ti, no puedes desechar ningún género. Pero, para ponerte un ejemplo de esos géneros que me parece que no serían afines a mí, podría citarte el de terror y, quizá, el negro como géneros que seguramente no escribiré; soy de género histórico, el cual me fascina, y en el que entremezclo una alta dosis de drama y profundidad. Escribo desde el corazón, desde dentro.

Muchas gracias por contestar mis preguntas. Ha sido un placer tener la oportunidad de realizar esta entrevista.

REPORTERA LECTORA: COVADONGA JIMÉNEZ.
OS ANIMO A DESCUBRIR A LA AUTORA Y SUS OBRAS.

Últimas reseñas sobre mi novela LA POSADA DEL POZO

Destacado
“La acabo de terminar.
Una novela magistral, llena de vitalidad, real por su autenticidad por su crudeza
Digna historia de unas gentes luchadoras donde sus valores y sus criterios son auténticos.
Personas dignas de admiración.
Mil gracias”

Opinión de Paqui Cruz Martínez

“Lectura obligada para que sepamos ser consecuentes con nuestros pensamientos y nuestros aptos.

Estás personas son un ejemplo a seguir

Una obra de arte.

Gracias”

Opinión de Paqui Cruz Martínez

Y que Paqui Cruz Martínez vuelva a elogiar mi novela LA POSADA DEL POZO, tras ver de nuevo sus palabras reflejadas junto a la opinión de otra lectora, y su entusiasta reacción vuelva a suscitarle esta magnífica visión de mi obra:

“Impresionante, excelente”

Desde luego, es algo impagable para mí; un auténtico regalo 🎁 de esos que no se olvidan.

En esta foto, podéis leer la reseña que, recientemente, ha realizado Melani (@vagabooks_88) sobre mi novela histórica LA POSADA DEL POZO en Instagram.

Mi novela LA POSADA DEL POZO, de venta en Amazon:

Papel: https://pge.me/Laposadadelpozo

e-book y KindleUnlimited: https://pge.me/LAPOSADADELPOZORAQUELVICTORIA

Frente al confinamiento, lecturas en voz alta

Destacado

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LA POSADA DEL POZO
AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Aquí tienes disponible mi novela LA POSADA DEL POZO, en papel y digital

Mi página de autora

SINOPSIS

En la España de los años veinte, en un pueblo limítrofe de Teruel, Nieves regenta, junto a su padre, una legendaria y reputada posada familiar. Su fuerte carácter y su avanzada mentalidad le llevarán a concienciarse con las miserias y penurias padecidas por la gente humilde de su entorno. Más tarde, con su marido Bernardo, sus amigas y otros paisanos, se involucrará en la lucha de clases por la igualdad y la justicia social, alentada por un pueblo que vive del campo y las minas. La repentina llegada de la Guerra Civil truncará los propósitos de todos ellos, pero hará fluir sus sentimientos más profundos y honestos, que florecerán en medio de un universo lleno de angustia y desolación, volviéndose cada vez más aterrador con el paso de los días. Una conmovedora novela en la que los protagonistas se verán inmersos en los tiempos de transformación y cambio que engloba al país en aquellos agitados instantes, en primer lugar; teniendo que asistir, después, con gran pavor, al desmoronamiento de todo su mundo y al desgarrador desconsuelo que le acompañará. Un fresco marco narrativo donde el trágico acontecer de nuestro pasado reciente se combina entre las alas de la libertad recién conquistada, los lazos enredados del amor puro y apasionado, el firme coraje femenino y los sucesos atroces de un turbulento periodo histórico, conformando una amalgama de situaciones que sacan la parte más humana de las personas ante los horrores de la guerra y la desesperanza. Además de retratar, con nítidas y sutiles pinceladas, la triste y terrible realidad vivida, en el siglo pasado, por nuestros antepasados más cercanos. Una composición coral tejida en bella prosa poética, que muestra claros valores de superación y voluntad ante la adversidad; y que rezuma, asimismo, honda sensibilidad, en un lenguaje intimista que sobrecoge y, a la vez, despierta emoción.

BIOGRAFÍA DE LA AUTORA Foto para páginas de autora

Raquel Victoria (Zaragoza, 1978) comenzó su andadura literaria a través de los relatos que su abuela le contaba, lo que le inspiró la creación y posterior publicación de su novela “Las raíces de la encina” (Certeza, 2013). En esta primera obra, la autora da voz y dota de sensibilidad a las mujeres que le precedieron, las mujeres de su familia; haciendo especial hincapié en la lucha y superación que les llevará a afrontar, resignadas pero con su fuerza femenina, tanto las dificultades de un caótico siglo XX español esculpido por los sinsabores del hambre, como la vía opresiva de una sociedad patriarcal que las conducía al silencio. Desde entonces, la escritora aragonesa ha intervenido como ponente en diversos actos culturales y literarios, en algunos de los cuales ha tratado temas de concienciación sobre la desigualdad de género, comprometida con el empoderamiento y visibilidad real de las mujeres; ha participado como jurado en certámenes literarios locales, de reconocida y larga trayectoria en su ciudad; así como escribe también artículos de toda índole (aunque mayormente especializados en temática femenina y/o histórica), reseñas literarias (bajo su particular punto de vista crítico) y género lírico (donde explora las bellas vertientes del íntimo ejercicio de la poesía); facetas que desarrolla ampliamente y publica, con asiduidad, en las redes sociales y en distintos medios virtuales.  

Actualmente, su pluma continúa escribiendo historias protagonizadas por mujeres. En su próxima novela, que ya está encauzando, los personajes femeninos volverán a llevar las riendas de la trama, siempre bregando contra viento y marea en ese pasado contemporáneo nuestro. Habiendo dejado atrás su labor como Técnico Sanitario Especialista en Laboratorio, la escritora se dedica a aquello que más le apasiona: crear sus obras impregnando su singular mirada; aquella que enfoca hacia la perspectiva de género y los trágicos acontecimientos de otro tiempo, y lo hace ahondando en la complejidad intrínseca de los sentimientos.

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LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Capítulo 1 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Capítulo 2 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Primer fragmento del capítulo 3 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Segundo fragmento del capítulo 3 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Primer fragmento del capítulo 4 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Segundo fragmento del capítulo 4 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

LA POSADA DEL POZO

AUTORA: RAQUEL VICTORIA

Fragmento del capítulo 5 (Primera parte)

©, 2018, Raquel Victoria Morea

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

MI TRAYECTORIA LITERARIA

El pasado enero, se cumplió una década desde que mi pluma comenzara a deslizarse por el papel, tiñéndolo de palabras; una década de tinta derramada en reseñas literarias, artículos, poesías, relatos y, sobre todo y principalmente, esculpiendo novelas.

Mis novelas son el alma de mi escritura:

 -“Las raíces de la encina” (Certeza, 2013)

-“La posada del pozo” (2018)

 

La excelente crítica y acogida que ha obtenido mi novela LA POSADA DEL POZO

 

Booktrailer de mi novela LA POSADA DEL POZO

Otro vídeo sobre la excelente crítica y acogida que continúa acumulando mi novela LA POSADA DEL POZO

Reseña literaria de Raquel Victoria: “El papel pintado amarillo” de Charlotte Perkins Gilman

“EL PAPEL PINTADO AMARILLO” DE CHARLOTTE PERKINS GILMAN

Una mujer sola, aislada del mundo que se mueve en derredor, del lugar que traspasa los límites del jardín exterior y que se precipita tras el velo oculto de la vegetación, abriéndose a las prohibiciones que entraña el camino; una mujer viajando vertiginosamente por sus paredes interiores, las que jalona su mente, y dejándose llevar a la deriva en ese mundo paralelo creado y estudiado solo para ella, para su reposo, su relajación e intrínseca terapia, porque verdaderamente ella compone la triste sinfonía de ser el centro de todo y el fin enturbiado de la nada más absoluta y denigrante. Ella vive y siente tal y como le obligan a vivir: en una celda cuyos barrotes son la decrepitud del tiempo, mezclándose y confundiéndose entre la lumínica transparente del día y la túnica ennegrecida bajo la penumbra de la noche; encerrada en una angustiosa habitación cuyo horrendo papel es el fruto de su imaginación, así como de la inactividad a la que su marido y su médico la abocan, incapacitándola y produciendo en ella justo el efecto contario: que sus días transcurran amarillentos, desgarrados y carcomidos al igual que el papel ondulante que observa constantemente frente a sí misma.

“El papel pintado amarillo” es un hondo y magnífico relato que evoca los melancólicos sentimientos de una mujer que está pasando por una depresión, y que se ve absolutamente incomprendida y despojada de todo aquello que, tiempo atrás, embellecía cada rincón de su, ahora frágil, existencia: porque plasmaba sus múltiples y diversas reflexiones en el papel, aquel que sí colorea con tonos vivos y no con el apagado y apergaminado amarillo, y pincelaba imágenes de luz intensa y no esas que su retina descodifica en ese instante, las que están espolvoreadas de un tenue amarillo; olvidada de todos, y teniendo que asumir las estrictas órdenes y escrupulosos cuidados que le dicta su marido, aún así, la protagonista buscará su hálito de ánimo a través de sus letras que, garabateadas en un secreto diario, le inundarán de dicha y le proporcionarán la fuerza necesaria para ser prófuga de aquella imaginaria cárcel del hogar. La autora, por medio de una narrativa sublime y poética, donde la metáfora se convierte en magistral prosa y el profundo lenguaje se transforma en revelador y abrumador hechizo, nos muestra, razonadamente y bajo el influjo de una luz nítida y con total transparencia, los sinsabores que soportaban las mujeres a finales del siglo XIX. Nos retrata con sutileza ese espacio de terapia donde, los psiquiatras de aquel oscuro momento, incluían a las mujeres cuyo estado emotivo se había visto afectado, con graves signos de desmotivación, tristeza y amargura, desatando una creciente depresión. Aquellos facultativos del ámbito médico de la terapia psiquiátrica —no me cabe duda de que muchos de ellos respaldarían las conductas misóginas, por desgracia, tan extendidas en aquel periodo incluso entre esas mentes pensantes y, quizá, brillantes, tal y como demuestra la autora en esta obra breve— recetaban la inercia completa para la curación de estas personas y, más aún, tratándose el paciente de una mujer inteligente e inquieta que disfruta de la actividad intelectual que idea y le rodea. Para ellos, para estos hombres curtidos en el diagnóstico de mil tratamientos, una mujer con signos depresivos (la histérica la llamaban entonces) no tiene más que paralizarse, reposar, comer y dormir, hacer de sí su propia isla y no atreverse a coger jamás una, según ellos, contraproducente pluma; remedio que suministraban y defendían para, así, poder vencer a la enfermedad. Y precisamente Charlotte Perkins Gilman es lo que trataba de visualizar: sin estímulos no hay sanación plausible, solo un pozo sin fondo donde ahogarte poco a poco. Con un ritmo y compás idóneos, la autora nos describe la sumisión que se veían abocadas a albergar las mujeres, doblegándose ante sus esposos y sufriendo en soledad, envueltas por la costra de un sepulcral silencio; además de sustraernos tanto una reivindicación feminista, alegando a la prisión femenina de lo puramente doméstico, como una denuncia en toda regla al nocivo tratamiento psiquiátrico con base errónea y patriarcal. Sin duda, es un relato corto que se lee con fluidez y, asimismo, es muy recomendable, ya que representa la cara de la inconcebible domesticidad femenina que padecieron las mujeres del ochocientos y, al mismo tiempo, refleja las sombras de aquellas prácticas médicas que, en vez de llevar al paciente hacia la mejoría, lo hundían bajo nubes de desánimo y entre largos bucles que alimentaban, de continuo, el desaliento. Con un toque de fantasía, la autora nos pinta ese papel amarillo que hay que desterrar y liberarlo.

*RESEÑA DE RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

*Mi novela LA POSADA DEL POZO (Papel, e-book y KindleUnlimited), de venta en Amazon: https://pge.me/Laposadadelpozo

*Mi biografía: https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.

Reseña literaria de Raquel Victoria: “Emma” de Jane Austen

“EMMA” DE JANE AUSTEN

Encapotados por los grises tonos que colorean el cielo nuboso de las islas británicas, y sumergidos en medio del campo y el entorno rural, descubrimos a Emma Woodhouse: una señorita de alta clase social, independiente, segura de sí misma y que se empeña en manejar a su antojo los hilos de todos aquellos que le rodean, porque, pese a los perjuicios que pueda ocasionarles, ella está dispuesta a crear un mundo social que roce los cánones de la perfección. Así, aprovechando el carisma que posee, su poder de convicción y su elevado rango, manifestará sus firmes decisiones, balanceando el destino de sus más íntimas amistades; no tendrá ningún reparo ante los sentimientos ajenos, aunque llegue a dañarlos sin ser su propósito inicial; y sus elucubrados pensamientos serán para sí, sin poder ver más allá de quienes ha convertido en sus fieles marionetas. No obstante, Emma es, a su vez, una hija predilecta, ya que se encarga del cuidado de su anciano y achacoso padre; un hombre bastante hipocondríaco, temeroso, sobre todo, de contraer las afecciones respiratorias tan ligadas a ese característico clima y con miedo incluso a salir de su confortable mansión de Hartfield, pero muy entrañable y con un corazón cristalino, y al que fácilmente su hija le hace entrar en razón, tal que si se tratara de un niño. Sin embargo, a pesar de ejercer una denotada influencia sobre su amiga y protegida: Harriet Smith —una muchacha huérfana a la que pretende educar y cultivar para que acceda al exclusivo ambiente de flor y nata que se da en aquel entorno campestre—; y muy a pesar también de los sabios consejos que recibe de parte de su buen amigo el señor Knightley, sus continuas equivocaciones no la eximirán de culpa, sino todo lo contrario, Emma intentará resarcir todo el dolor que, sin darse cuenta e inocentemente, hubiera podido causar a esas personas que forman parte de su vida y que tanto la aprecian. Sus constantes y, a veces, desbaratadas cavilaciones la conducirán a madurar como persona y a comprender que no puede existir una sociedad idónea manipulada por alguien; en contraposición, ha de ser el destino en conjunción con la hondura del alma, los factores clave que desencadenen los enrevesados razonamientos y vínculos de este peculiar universo solapado en miniatura.

“Emma” es una novela que amalgama fluidas conversaciones insípidas junto con profundas reflexiones en los elaborados diálogos y a través de la propia protagonista; lo hace de una forma en la que presenta situaciones triviales llevadas al extremo, exagerando la ironía y con un sutil sarcasmo como aureola de fondo, además de recrear los salones de discusión y encuentros de aquel entonces de manera que parece que nos estemos integrando dentro de la historia, casi escuchando en vivo las relaciones que mantenían y sus consecuentes discernimientos. Ubicada en Highbury, un pequeño pueblo de gente pudiente mayoritariamente, tras una atmósfera donde abunda el lujo, la comodidad y la ociosidad al límite de sus desocupados —más bien, relegando sus obligaciones a otros— habitantes, entrevemos ese mundo cerrado donde los ricos lo eran todo, lo poseían todo y tomaban todas las decisiones —incluso inmiscuyéndose en las más personales y ajenas—; mientras que aquellos con menos recursos permanecían siempre a merced de estos; sin duda, en este sentido, Jane Austen realizó un claro e idéntico calco de aquella misma sociedad en la que vivió. Es una novela coral, compuesta por múltiples personajes de los que, como en un reflectante espejo, percibimos nítidamente su rostro interior, el cual muestra un perfil psicológico muy bien cimentado por la autora. Es verdad que, sobre todo, al principio, hay fragmentos bastante tediosos, aun así, conforme avanzas en la lectura, las distintas caras sentimentales que va ofreciendo Emma, acaban por atraparte hasta la última página. Quizá, el desenlace final es demasiado normal y predecible, aunque, por otra parte, hay que tener presente que las obras clásicas suelen llevar un ritmo más pausado; de hecho, su propia experiencia de la vida era mucho menos acelerada que la actual, lo que justificaría, bajo mi prisma, algunos capítulos más densos y ese punto final no demasiado sorprendente. Con todo, es una novela con un sutil entramado de pensamientos enracimados, de locuaces personajes que te llevan a imaginar suposiciones que luego no son tales, y que te engancha a sus sinsabores y discusiones hasta querer desentrañar todos esos asuntos y enredos que se llevan entre manos los protagonistas. En definitiva, conforma una lectura muy bien enmarañada y deshilada después, con un trasfondo de época excelentemente constituido entre costumbres e ideales sobrevolando esa campiña moteada por la lluvia, e impregnada de la intensa humedad subyacente bajo la plata casi perpetua que señorea en los cielos británicos.

*RESEÑA DE RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

*Mi novela LA POSADA DEL POZO (Papel, e-book y KindleUnlimited), de venta en Amazon: https://pge.me/Laposadadelpozo

*Mi biografía: https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.

Ver “Vídeo realizado con motivo de mi próximo evento literario.” en YouTube

📌 Vídeo realizado con motivo del I ENCUENTRO DE ESCRITORES DE COMUMIDAD DE ESCRITORES, que tendrá lugar en mayo; concretamente, yo estaré en la mesa coloquio el DOMINGO, DÍA 23 DE MAYO, de 11,30 a 12,30h, y se podrá seguir vía on-line desde la página de Facebook de Comunidad de Escritores. En este vídeo, publicado originalmente en el grupo de Facebook “Comunidad de Escritores”, expreso cómo es mi día a día en la escritura y mis rutinas habituales al respecto.

🖋BIOGRAFÍA:

Raquel Victoria (Zaragoza, 1978) comenzó su andadura literaria a través de los relatos que su abuela le contaba, lo que le inspiró la creación y posterior publicación de su novela “Las raíces de la encina” (Certeza, 2013). En esta primera obra, la autora da voz y dota de sensibilidad a las mujeres que le precedieron, las mujeres de su familia; haciendo especial hincapié en la lucha y superación que les llevará a afrontar, resignadas pero con su fuerza femenina, tanto las dificultades de un caótico siglo XX español esculpido por los sinsabores del hambre, como la vía opresiva de una sociedad patriarcal que las conducía al silencio. Desde entonces, la escritora aragonesa ha intervenido como ponente en diversos actos culturales y literarios, en algunos de los cuales ha tratado temas de concienciación sobre la desigualdad de género, comprometida con el empoderamiento y visibilidad real de las mujeres; ha participado como jurado en certámenes literarios locales, de reconocida y larga trayectoria en su ciudad; así como escribe también artículos de toda índole (aunque mayormente especializados en temática femenina y/o histórica), reseñas literarias (bajo su particular punto de vista crítico) y género lírico (donde explora las bellas vertientes del íntimo ejercicio de la poesía); facetas que desarrolla ampliamente y publica, con asiduidad, en las redes sociales y en distintos medios virtuales.
Su travesía literaria continúa con “La posada del pozo”, su segunda novela, la más subjetiva y profunda hasta la fecha. Actualmente, su pluma continúa escribiendo historias protagonizadas por mujeres. En su próxima novela, que ya está encauzando, los personajes femeninos volverán a llevar las riendas de la trama, siempre bregando contra viento y marea en ese pasado contemporáneo nuestro. Habiendo dejado atrás su labor como Técnico Sanitario Especialista en Laboratorio, la escritora se dedica a aquello que más le apasiona: crear sus obras impregnando su singular mirada; aquella que enfoca hacia la perspectiva de género y los trágicos acontecimientos de otro tiempo, y lo hace ahondando en la complejidad intrínseca de los sentimientos.

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Reseña literaria de Raquel Victoria: “La señora Wang y las tres rosas de Jade” de César García Muñoz

“LA SEÑORA WANG Y LAS TRES ROSAS DE JADE” DE CÉSAR GARCÍA MUÑOZ

Bajo el asfixiante dosel que la China rural imponía a las mujeres del siglo XIX, en las remotas aldeas en las que vivían absolutamente aisladas del exterior y del mundo que las circundaba; bajo ese terrible umbral en donde eran totalmente insignificantes para la sociedad de su tiempo, cuya única misión era alumbrar hijos varones con independencia de la clase social a la que pertenecieran; bajo ese cruento e inhumano manto amparado por el dominio y arbitraria supremacía masculina allá donde posemos la vista, encontramos a la entrañable señora Wang, decidida a preservar los inocentes pétalos de su estirpe femenina. Y es que la señora Wang ha vivido ya demasiados lustros abnegada en las tareas propias de su condición, meramente asignadas por el hecho de que un día nació en cuerpo de mujer, con el sufrimiento enquistado en cada partícula de su piel y teniendo que soportar un indescriptible dolor entre los latidos de su corazón, constantemente; por ello, no está dispuesta a seguir resistiendo esa daga llagando sus sentimientos y los de sus descendientes directas, porque está determinada a hacer frente, a su manera, a esas infundadas leyes de la China campesina que marcan el nefasto destino de las niñas al nacer. Para ello, la señora Wang, junto a su hermana Tao —una mujer que padece una discapacidad y que es un personaje al que tomas gran afecto por su admirable bondad— y, finalmente, con la ayuda de la nueva esposa de su hijo Yin, Tai Xiu, urdirá un ingenioso plan con el fin mismo de sostener la pura supervivencia familiar en un universo manejado por y para los hombres, exclusivamente.

“La señora Wang y las tres rosas de Jade” es una novela corta compuesta por cada uno de los planos del desolador retrato de la sociedad china de mitad de la centuria del ochocientos. Nos sitúa en aquellas aldeas perdidas de la civilización y sepultadas por las largas extensiones de los campos de arroz, que les proporcionaban esa elemental subsistencia a las gentes humildes de aquel escondido entorno. Su infundada ideología, junto a las arraigadas supersticiones y creencias religiosas, llevaba a pensar a aquellas gentes que solo los niños tenían la capacidad para poder trabajar en el campo, lo cual excluía a las niñas de cualquier valía. En una mentalidad tan cerril y hermética, la sinrazón les conducía a no querer entre sus miembros a los bebés nacidos hembra, cuyo violento y atroz destino era el fatal desenlace del abandono y, consecuentemente, del fallecimiento de las pobres criaturas. El autor, con un lenguaje contundente y directo, nos provoca una gran conmoción al principio del libro, que, en mi opinión, va decreciendo conforme avanzas en la lectura y se va desarrollando la trama, en la que ahonda algo menos, ya que parece centrarse más en la acción de los personajes que en sus sentimientos —que tan bien ha sabido perfilarnos de principio a mitad—, además de encontrarse entre sus líneas algún que otro error gramatical sin mayor importancia; no obstante, es una lectura sobrecogedora, fluida y ágil que atrapa, y que, aun con lo citado anteriormente, recomiendo, dado el hecho horrible que trata y describe con tacto en estas páginas y que, en general, sí ha sabido cimentar y entrelazar para contar una brutal historia de tormento y suplicio sobrepasando todos los límites imaginables, en la que la única función del sexo femenino era parir varones, puesto que a los ojos de los hombres las mujeres no eran nada; eran, para ellos, completamente inservibles, así como eran también continuamente denostadas, una generación tras otra, en la sociedad china de aquel momento. Y todo esto lo trasluce con precisión, haciéndonos viajar mentalmente a aquel recóndito lugar, a aquellas vidas anuladas y a ese martirio que se vieron obligadas a soportar, el cual, nos lo muestra como si estuviera esculpido en un cuadro de época en movimiento; sin embargo, aunque sus vidas parecieran sentenciadas de antemano, siempre habría mujeres supervivientes que, como la señora Wang y su linaje de bajo estrato social, se fortalecerían unidas y florecerían con la esperanza puesta en el verdor de las rosas de jade.

*RESEÑA DE RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

*Mi novela LA POSADA DEL POZO (Papel, e-book y KindleUnlimited), de venta en Amazon: https://pge.me/Laposadadelpozo

*Mi biografía: https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.

Artículo: Borrando el silencio. Por Raquel Victoria

BORRANDO EL SILENCIO

Es absolutamente innegable que las mujeres hemos participado activamente, a pesar de las incalculables trabas que nos han impuesto por el camino transitado, en los adelantos y logros que han llevado a la sociedad, a lo largo de muchas centurias pasadas, a irse encumbrando hacia la cúpula del progreso; un avance marcado por aquellos hitos de momentos clave de una historia forjada conjuntamente y que, sin embargo, sigue todavía mayormente reconociendo los avatares masculinos. Herederas de una cultura occidental con sólida base asentada en la sociedad patriarcal que, aún hoy, con plenos derechos de ciudadanía en los países democráticos, nos excluye deliberadamente del devenir que atesora la Historia; no obstante, las referencias femeninas en los diversos ámbitos intelectuales van saliendo a la luz, recogiendo cada vez más y más focos que van arrojando nitidez, paulatinamente, sobre hechos tanto históricos como artísticos como emprendedores llevados a cabo y con excelente término por mujeres lideresas, inteligentes y, de hecho, transgresoras y rompedoras en multitud de ocasiones con la época que les tocó vivir y que, en cambio, no acataron; quebrando sus opresivas normas para poder desenvolver y desarrollar esas habilidades innatas con las que cosían, de forma diferente e inusual, sus singulares y deslumbrantes vidas. Sus relevantes figuras van acaparando, progresiva y tímidamente, las filas que comparte el espacio universal, pero aun así, únicamente van invadiendo ínfimas y escondidas oquedades; e igualmente sus respectivos halos se difuminan en el ancho cabalgar que otorga el amplio desconocimiento y las extensas túnicas que moldean la desigualdad. Por ello, la tinta de las mujeres ha de estar presente e incluida en todos los eslabones del sistema educativo, esparciéndose allí donde los libros de texto deben borrar esas páginas en blanco tradicional e injustamente atribuidas a las mujeres y, por consiguiente, deben derrocar el silencio en el que continúan, en los albores de este siglo XXI que habitamos; encuadrándonos en ese obsoleto retrato que intenta encubrir nuestros hallazgos, creatividad, innovación y, en suma, la impronta dejada por el trabajo intelectual desempeñado por las mujeres y que, sin ningún tipo de duda admisible, hay que visibilizar en cada una de las letras que componen los nombres femeninos, en esos largos canales que el tiempo ha ido soportando y diluyendo; dejándonos entrever y recuperar en nuestros días, la vital influencia e importancia del legado que nos ofrece su indispensable fluido femenino.

*POR RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

*Mi novela LA POSADA DEL POZO (Papel, e-book y KindleUnlimited), de venta en Amazon: https://pge.me/Laposadadelpozo

*Mi biografía: https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.

LAS BEGUINAS DEL TIEMPO por Raquel Victoria

EMPODERADAS

Las beguinas fueron un grupo de mujeres que vivieron unidas en pequeñas comunidades en medio de un caótico Medievo europeo. En aquellos momentos, sus aspiraciones como mujeres no podían ser otras que acabar acatando las estrictas normas de un convento o resignarse para siempre a la absoluta obediencia matrimonial. Por ello, decidieron vivir libremente en hogares colectivos y atreverse a prescindir de la protección de un hombre a su lado, algo inaudito para su época. La Iglesia la gobernaban varones y en aquella sociedad cerrada, ellas no hubieran tenido otra alternativa que sufrir sus días en silencio bajo la dominación patriarcal.

Las beguinas eran mujeres empoderadas que hicieron frente a todo aquello que les oprimía para poder pensar y ser ellas mismas. Fueron fructíferas artistas, desarrollaron una gran labor intelectual dejando con su pluma la constancia de sus obras. Su sabiduría también acogió a pobres y enfermos, incluso a leprosos…

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Reseña literaria de Raquel Victoria: “La abadía de Northanger” de Jane Austen

“LA ABADÍA DE NORTHANGER” DE JANE AUSTEN

Desde el paisaje rural de Fullerton y hasta la refinada sociedad que frecuenta el sofisticado balneario de Bath, nos adentramos, guiados por los impulsos y sentimientos de la jovencísima Catherine Morland, en la más elevada ostentación que mantenía en agradable embelesamiento a los ingleses de alto rango e izada cuna en sus relajantes vacaciones; tal eran las comodidades y confort que prodigaban estas suntuosas instalaciones para el recreo y distracción de las gentes ociosas. Nuestra curiosa heroína, Catherine, proveniente de una clase modesta, en comparación, se verá absolutamente deslumbrada por el esplendor implícito de este lugar, donde las aguas termales fluyen en el recinto, y los personajes hospedados toman como un bálsamo terapéutico; donde las fiestas componen el pan de casi cada día, y la ópera llena, asimismo, las butacas del teatro; donde, en definitiva, las convenciones sociales que tienen lugar en los amplios salones del balneario, conforman el punto de partida idóneo para que las cándidas muchachas casaderas, tras su capa esmaltada de timidez y recato —o no, ya que a veces, en alguna de ellas, también impera la máxima de la coquetería— encuentren a su media naranja y entablen íntimas amistades que parecen perdurar. Sin embargo, los malentendidos surgen sin más, al igual que una lectura mal interpretada ofrece, a la larga, sus ineludibles consecuencias. Y es que las aguas de Bath han hecho mella en Catherine, puesto que le han obsequiado con la idílica estancia —según se ha formado ella en su atolondrada cabeza— en el hogar de una acaudalada familia: una aislada abadía; familia a la que acaba de conocer y a quienes aprecia, respeta y admira: los Tilney. Qué duda cabe de que los muros de esta abadía han perdido sus restos de antigüedad en las sucesivas reformas, y que, asimismo, distan bastante de sus evocadas lecturas novelescas; además, tampoco se pincela en pan de oro todo aquello que reluce tras la conducta de sus nuevos anfitriones; quizá aquel viaje, a fin de cuentas, no trasluzca el espejo que ha surcado los canales de su imaginación, o, tal vez, sí contenga parte de esa magnificencia de luz cristalina.

“La abadía de Northanger” nos sitúa entre la Inglaterra rural del siglo XIX y la más avanzada de aquel momento, en un claro contraste social y económico de las gentes provincianas frente a la crème de la crème, nadando estas últimas entre el lujo de los viajes destinados al descanso y el reposo, así como a las múltiples diversiones con que rellenaban sus horas. Jane Austen, utilizando una prosa y un vocabulario muy sencillos, cuyas páginas se leen ágilmente y con denotada fluidez, nos retrotrae a una época donde las rentas y el matrimonio formaban parte de la conveniencia y los vínculos sociales. Del mismo modo, nos trae una instantánea de los requisitos y modales inculcados a las mujeres de aquel periodo, incluyendo el pasaje de los bailes y la elegancia del vestido, para poder optar a un porvenir resuelto y dependiente del varón. Sin duda, y aunque la protagonista tiene carácter y demuestra una firme determinación en ciertos aspectos que le atañen, enmarca a las mujeres bajo la tutela de ese futuro marido, con lo cual, no es una obra feminista; al contrario. Nos lleva a ahondar también en los enrevesados pensamientos de la protagonista, que nos va induciendo al misterio gótico, muy de moda en aquel momento, de una manera un tanto fugaz. De otra parte, nos revela una diapositiva transparente de los hábitos lectores de que eran objeto en aquel tiempo, en el cual, parece indicarnos que el género novelesco, tal y como hoy lo conocemos, no era demasiado popular; parece ser que los periódicos, leídos por los hombres, estaban particularmente en realce (quizá este dato no dista tanto de las estadísticas que hallamos hoy). No obstante, considero que esta obra no se sitúa a la altura ni el nivel de otras obras de la misma autora, ni tan siquiera si miramos similitudes con otras obras clásicas; es una novela entretenida y amena, esto es un hecho que no discuto, pero, sin embargo, no ha llegado ni a cautivarme ni a embelesarme. Reconozco que compendia párrafos donde la típica ironía que suele mostrar Jane Austen me ha seducido de veras; en cambio, me ha parecido una lectura con poca hondura, simplemente para pasar un buen rato, sin mayores expectativas detrás. En resumen, es una novela que cumple los objetivos de un momentáneo pasatiempo; pero no se puede buscar profundidad en la reflexión, sino un rato de ocio tras tomar las aguas de Bath inscritas en sus frases; las que deletrean el paraje británico adornado con esas reglas inamovibles, que debían cumplir las mujeres tras su configurado estatus y venda.

*RESEÑA DE RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

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*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.

Artículo: Mujeres deslumbrantes: El espectrofotómetro de la ciencia en femenino. Investigadoras aragonesas bajo el canon oculto de la historia. Por Raquel Victoria

MUJERES DESLUMBRANTES: EL ESPECTROFOTÓMETRO DE LA CIENCIA EN FEMENINO. INVESTIGADORAS ARAGONESAS BAJO EL CANON OCULTO DE LA HISTORIA

Hubo un tiempo, próspero, jubiloso y trascendental, donde todas las vertientes del intelecto científico estaban acaudaladas por un pródigo río, rebosante de ingeniosas y originales ideas, el cual contenía en cada una de sus luminosas orillas un nombre relevante; un nombre de mujer. Porque qué duda cabe de que las mujeres han copado los altos escalafones del universo de la ciencia, al igual que lo han hecho durante centurias sus coetáneos varones; han cimentado las leyes de la naturaleza con el ensayo de prueba y error, tal como sus congéneres masculinos; obviamente, han llegado a la cúspide del conocimiento tras sus experimentos y hallazgos, obsequiándonos con grandes logros para la humanidad y para las diversas disciplinas que componen el amplio abanico de la esencia de la ciencia, del mismo modo que lo han logrado sus compañeros varones. Es indiscutible que hoy, en estas primeras décadas de un siglo que se atribuye al avance tecnológico imparable, las mujeres científicas tendrían que asentarse rotundamente en las elevaciones de una cumbre dispuesta en plena igualdad de oportunidades. ¿Por qué, entonces, la clara visibilidad se le da, en la mayoría de los casos, a los hombres? ¿Por qué, si este fuera un hecho real — que, por supuesto, no lo es ni lo más mínimo—, no encontramos mujeres científicas en el estudio, en los libros de texto que han de memorizar las futuras generaciones? Quizá la respuesta sea tan sencilla como el poder echar la vista atrás y reconciliarnos, para empezar, con nuestra propia historia; una historia en la que las mujeres científicas siempre han tenido presencia y cabida. Lamentablemente, todavía vivimos y convivimos, mal que nos pese, con un sistema patriarcal donde una de las jerarquías es la omnipotente opresión a la que continuamos sometidas las mujeres bajo el yugo y la supremacía masculina. Hoy no existe una igualdad equilibrada en los platillos de una balanza equitativa, más aún, en lo que a intelectualidad se refiere; no, todo lo contrario, el tul de la invisibilidad sigue ocultando nuestros progresos a un mundo que no conoce que las mujeres constituimos la travesía de un longevo conocimiento, dotando de adelanto y sapiencia a todas las personas, como cualquiera que porte nombre de varón.

Razón por la cual hay que repasar la vida y obra de mujeres que se alzaron detrás del nítido cristal de los matraces aforados, cuyo objetivo era dar a conocer su obra y sacar de la misma las conclusiones pertinentes en beneficio del ser humano, quedando muchas de ellas borradas detrás de los apellidos del padre o el marido; algunas tuvieron que esconderse tras los visillos de un seudónimo masculino, habiéndose atribuido en la actualidad, y erróneamente sin saber su fuente, a la autoría masculina; a tantas otras, en fin, las supremas autoridades o por orden de la propia Iglesia serían quienes irían tachando su identidad al correr de los siglos venideros y, a ciencia cierta, todavía muchas estarán solapadas en una época que las vio crecer, y que, más tarde, un periplo posterior culminaría sepultándolas. Sin embargo, a día de hoy, muchas mujeres científicas gozan de reconocimientos que, no obstante, no están suficientemente divulgados. Mi pretensión, en este artículo que firmo y rubrico, es traer, a la incandescente luz del espectrofotómetro, tanto a las científicas aragonesas que nos precedieron como a las que actualmente luchan por su legítimo espacio en igualdad, sin brechas ni punzantes obstáculos, con el propósito de que surjan los referentes entre las siguientes generaciones de mujeres científicas, en este caso, me centro en las de mi tierra natal, y puedan concebir un firme espejo en el que poder reflectar sus rayos del porvenir.

María Andresa Casamayor de La Coma

Situando nuestro reflejo en el tapiz aragonés del siglo XVIII; un periodo histórico manifiesto en Aragón por un floreciente comercio que nuestra primera científica, María Andresa Casamayor de La Coma, supo aprovechar en pro de su gran intelecto matemático. Y es que esta zaragozana aventajada en cuanto a números y aritmética —he de dar un detalle antes de proseguir: en aquella época, el cálculo era una ocupación destinada a los hombres, ni mucho menos iba a ejercerla una mujer; en cambio, ella sí lo hizo y con qué maestría, además—, adecuó sus conocimientos a los mercaderes, tanto es así que su notable obra publicada: Tyrocinio arithmético. Instrucción de las quatro reglas llanas (escrita con apenas diecisiete años) incluía múltiples unidades de medida usadas entre aquellos comerciantes. Obra que firmó con un anagrama de su nombre en clave, con seudónimo masculino. En contra de lo obligado en aquel entonces, no contrajo matrimonio ni tampoco ingresó en convento alguno, ganándose así su sustento; se dedicó a ser maestra de niñas, así como a manejar su pluma y su ábaco mental, siendo ciertamente valorada por sus contemporáneos.

Blanca Catalán de Ocón y Gayolá

Andando las huellas difuminadas del tiempo, encontramos a la botánica Blanca Catalán de Ocón y Gayolá, oriunda de Calatayud, que supo desentrañar el intrincado lenguaje de las plantas; su inestimable amor por la naturaleza en estado puro le llevó a adentrase en el estudio de especies desconocidas hacia finales del ochocientos, publicando diferentes herbarios sobre la sierra de Albarracín o el entorno del valle del Jiloca, donde residió y encontró el lúcido rayo del color de las flores.

Amparo Poch y Gascón

Ya en los albores resplandecientes, y tumultuosos, del siglo XX, una polifacética mujer aparece señalada en nuestra retina. Se trata de una mujer que defendió la igualdad de género por encima de las mentalidades todavía obsoletas de su cambiante época: Amparo Poch y Gascón. Esta determinante mujer se dedicó al ejercicio de la medicina (habiendo obtenido un extraordinario expediente), su prolífica tinta dejó su impronta en obras de distintos géneros, e hizo hincapié en la ayuda y auxilio a los niños refugiados republicanos —desatada la vorágine de la guerra civil española—; además, su activismo antifascista y libertario le llevó a ser una mujer libre en todos los sentidos, defendiendo, asimismo, el derecho al divorcio, así como su labor en las Ciencias de la Salud la posicionaron en los puestos más influyentes del Gobierno, y su arduo trabajo, sus obras y sus conferencias se encaminaron abiertamente hacia la educación de las mujeres obreras y la sanidad materno-infantil (con el propósito de hacer descender las tasas de mortalidad en la infancia) o  la controvertida temática de la sexualidad y la contracepción, entre otros. Una mujer relevante, natural de la capital bañada por el caudaloso Ebro, que bien podríamos afirmar que jalona las puertas de nuestra actualidad y pensamiento.

María Josefa Yzuel Giménez

Alguna década después, sobre las trabas del camino, nos encontramos con una mujer jacetana, erudita en la materia inmensa de la Física. María Josefa Yzuel Giménez nos sorprende a través de la docencia universitaria en Granada, Zaragoza y Barcelona — es profesora emérita, anteriormente, desde 1982, fue Catedrática; un puesto desgraciadamente poco abundante entre las mujeres aún ahora—; ha obtenido, a su vez, meritorios logros en el campo de la Óptica, donde ha publicado varios trabajos destacados. Partícipe de proyectos europeos, fundadora del Laboratori de Processat d´Imatges (UAB), miembro de prestigiosas academias científicas y con numerosos premios en su haber, reconociendo su incansable trayectoria dentro y fuera de nuestras fronteras, María Josefa es una mujer científica fuera de lo común; claro ejemplo de brillantez, tenacidad y perseverancia para formar ese ángulo que pueda reflectar sus destellos a las niñas del futuro.

María Antonia Zarraquino

Encapsulada entre los prismas de la opacidad, entrevemos a la zaragozana María Antonia Zarraquino; ella fue una excelente química que, a pesar de deslumbrar con sus altas capacidades intelectuales en el Laboratorio de Investigaciones bioquímicas, tristemente, su carrera se vio truncada favoreciendo la vida matrimonial, ya que su marido no vio oportuno que continuara trabajando fuera de los muros inamovibles del hogar. Una mirada androcéntrica que nunca debiera tener lugar; de hecho, estoy segura de que María Antonia, trajinando entre pipetas de Pasteur y átomos de carbono, y al cabo, entre pucheros, quizá y casi con certeza, perdería sus códigos identitarios y también los de su realización personal, irrevocablemente.

Carmen Ascaso Ciria

A finales de la centuria pasada y dilatándose hasta nuestros días, podemos bucear en la vida de la científica oscense Carmen Ascaso Ciria, bióloga, microscopista y sabia estudiosa de los líquenes, cuya tarea desarrolla en el Instituto de Edafología y Biología Vegetal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, así como es subdirectora, desde 2011, del Instituto de Recursos Naturales y directora del Servicio de Microscopía y Ecología Microbiana. Su aplomo y perseverancia le hizo ser descubridora de nuevas técnicas adaptadas a la microscopía electrónica y, conjuntamente con Jacek Wierzchos, propulsó estudios sobre un meteorito marciano. Una científica de referencia para las nuevas exploradoras de mundos infinitos.

María Concepción Gimeno

La innovación de este siglo XXI, nos observa desde la mirada de la investigadora de Aladrén (Zaragoza), María Concepción Gimeno, que desempeña su trabajo en el Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea de Zaragoza. Alberga más de doscientas veinte publicaciones científicas y compagina estas labores con estudios que realiza sobre la aplicación de materiales de oro en la terapia contra el cáncer. Muy galardonada y reconocida mundialmente (es una de las doce mejores químicas del mundo; así de alto se sitúa esta aragonesa en el casi intocable, para las mujeres, listón científico), con prestigiosas distinciones y premios de incomparable nivel, la lucha de esta excepcional científica es un fotograma a contemplar por las científicas que le sucederán.

Gloria Cuenca Bescós

En el terreno de la geología y la paleontología hallamos la erudición que posee, en tal menester, la venezolana (residente desde décadas atrás en nuestra tierra) Gloria Cuenca Bescós; su ensanchada trayectoria abarca desde la docencia en la Universidad de Zaragoza hasta la dirección del Instituto de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón. Asimismo, lidera el proyecto Aragosaurus desde 1987; como igualmente se responsabiliza del de Atapuerca desde 1991 (recibiendo por el mismo el Premio Príncipe de Asturias en 1997). Por su aguerrido deambular entre fósiles, ha obtenido varios premios y ha desarrollado innumerables publicaciones científicas, al igual que su voz se ha escuchado en un acordeón de conferencias. Otra infatigable científica para recuadrar en una foto, e imitar en adelante.

Esther Borao Moros

Acercándonos con la lupa del saber al bagaje de la ciencia transitada, y deleitándonos con las mentes femeninas más jóvenes, seguimos el encriptado robótico y automático de la ingeniera industrial nacida en Gallur (Zaragoza), Esther Borao Moros. Esta emprendedora y multifacética investigadora ha demostrado sus aptitudes y talento en numerosos proyectos a nivel internacional y nacional, además de haber sido premiada en distintos concursos y proyectos por su ingenio (galardonada incluso por la NASA), su invención y su manera de innovar; de hecho, en 2017 creó su propia empresa: Innovart. Desde el año 2019 está al frente del Instituto Tecnológico de Aragón donde, con la atroz llegada de la pandemia a nuestras vidas, se está entregando en el desarrollo de proyectos de innovación contra la temida COVID-19. Por ejemplo, junto a su equipo y colaboradores, tejió la estela de los respiradores a partir de impresoras 3D, o también concibió la creación de las pantallas protectoras para los sanitarios. Una científica especializada en las nuevas tecnologías que muestra el arrojo y la convicción en el marco de las nuevas generaciones, que han de reflejarse entre sus resplandores de transformación.

Lydia Horndler

De la mano y el empeño de una veterinaria zaragozana, Lydia Horndler, hemos descubierto su faceta investigadora, a través de la cual, esta tenaz investigadora del CSIC, cuya labor lleva a cabo en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, muy recientemente, ha desarrollado, en conjunto con su equipo, un test de anticuerpos de coronavirus ultrasensible que logra alcanzar una fiabilidad que roza casi el 99% de eficacia. Una científica relumbrante más para mirarse y emular, cara a las decisiones que han de tomarse en beneficio de la ciencia venidera; aquella donde no existan huecos sin relleno femenino; aquella que guarde el intelecto sin sesgos de género, pronunciado en igualdad y paridad.

Hasta aquí podemos navegar en la balsa hinchable sostenida con el pálpito retumbante de las científicas aragonesas. No obstante, soy consciente de que ellas no son todas las que están, ni tampoco sus trayectorias, brevemente esbozadas en este artículo, están completas; sin embargo, he tratado de reproducir fielmente los trazos más significativos de estas mujeres lideresas y empoderadas bajo el universo de mundos misteriosos y aún inexplorados en los que ellas indagan, con efervescente fascinación, cada día de su vida y en cada molécula de su aliento. Puede que sean una ínfima representación de las mujeres científicas, aunque imprescindibles para conocer no solo sus impresionantes méritos, sino también su fervor científico como investigadoras y divulgadoras, y su plateada espuma hirviente donde la ciencia compone el tejido de un todo; un todo que, al igual que nuestras intrépidas y talentosas científicas, comparto, porque, ¿qué hubiéramos sido sin los hitos científicos de tantas y tantas mujeres salpicadas por la fosforescencia implícita de la ciencia?, ¿qué seríamos si los rayos reflectados por el espectrofotómetro nunca se hubieran inundado del color centelleante inscrito en la mente femenina? Sin duda, todo a nuestro alrededor estaría teñido de gris; relucirían unas imágenes en blanco y negro, trasluciendo proezas irremediablemente mermadas. Por fortuna, estamos rescatando a miles de mujeres científicas, y también en el resto de ámbitos del conocimiento; saberes y disciplinas donde se demuestran las valiosas dotes de la condición femenina en torno a la capacidad intelectual y que, injustamente y durante un incontable lapso de tiempo, han sido deliberadamente encubiertas y denostadas por el simple hecho de ser mujer. En cambio, la historia está reponiendo a aquellas mujeres a la sombra de los varones; mientras que las actuales estamos rascando con creces ese espacio que, arbitrariamente y sin pudor alguno, nos ha sido usurpado por la sociedad patriarcal en la que, náufragas, remamos con ahínco. Por ello, el espejo dibujado en el cosmos femenino, se ha de proyectar entre las científicas que expandirán el saber;  y lo han de hacer en un rompecabezas recompuesto, con nuestro pensamiento integrado, en aras de una auténtica igualdad con siglas de progreso.

*POR RAQUEL VICTORIA

*Soy una apasionada escritora; autora de dos novelas: “Las raíces de la encina” y “La posada del pozo”.

*Mi novela LA POSADA DEL POZO (Papel, e-book y KindleUnlimited), de venta en: https://pge.me/Laposadadelpozo

*Mi biografía: https://www.amazon.com/author/raquelvictoria

*Aunque mi desempeño y labor primordial como escritora es, fundamentalmente, la de novelista; además, esculpo otros géneros literarios como son: la poesía; la crítica literaria, que realizo a través de mis reseñas; el ensayo, que desarrollo por medio de mis artículos de temática femenina y/o histórica, o relacionados con el medio ambiente y/o con la naturaleza…; y el relato breve.